Templo de San Diego
En pleno Centro Histórico de la capital hidrocálida, la inauguración de este, tuvo lugar en 1647. En su momento se convirtió en el templo de mayores dimensiones en todo el estado de Aguascalientes. Algo que destaca sobremanera con respecto al Templo de San Diego, son los elementos iconográficos relacionados con la devoción mariana que posee, así como también los cuatro altares policromados que atesora. Estos últimos están dedicados a San Joaquín, Santa Ana, San José y Jesucristo. Su estilo armonioso se instala plenamente en el barroco neoclásico. Sobresale el grato contraste que expone su austera fachada con la opulencia ornamental del conjunto. Por ejemplo, en la sacristía del Templo de San Diego pueden observarse valiosas pinturas de la autoría de Juan Correa, dedicadas a diferentes episodios de la vida de San Francisco.